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Vivimos en una sociedad que proclama la inclusión, pero que todavía discrimina en silencio. Y uno de los prejuicios más extendidos —y paradójicamente más invisibles— es el edadismo: la tendencia a juzgar, limitar o descartar a las personas en función de su edad.

Vivimos en una sociedad que proclama la inclusión, pero que todavía discrimina en silencio. Y uno de los prejuicios más extendidos —y paradójicamente más invisibles— es el edadismo: la tendencia a juzgar, limitar o descartar a las personas en función de su edad.
La edad no es un límite
Pino Montesdeoca es actriz, modelo y autora del libro La edad es un número. La actitud lo es todo: Memorias inspiradoras. Desde sus comienzos como modelo, ha convertido su trayectoria en un alegato contra el edadismo y a favor de vivir sin límites impuestos por la edad.
Vivimos en una sociedad que proclama la inclusión, pero que todavía discrimina en silencio. Y uno de los prejuicios más extendidos —y paradójicamente más invisibles— es el edadismo: la tendencia a juzgar, limitar o descartar a las personas en función de su edad. Como señala la actriz y modelo Pino Montesdeoca, «el edadismo nos afecta a todos, a todas las edades». No es un problema exclusivo de quienes envejecen; es una actitud que atraviesa generaciones y que, en la era digital, ha adquirido una dimensión nueva y especialmente urgente.

Cinco claves para superar el edadismo y la brecha digital

Frente a esta realidad, es posible actuar. Estas son algunas orientaciones concretas:
1. Pregúntate qué prejuicios cargas tú.El edadismo no solo está ahí afuera; también vive en los supuestos que uno mismo arrastra sobre lo que se puede o no se puede hacer según la edad, incluido aprender tecnología.
2. Acércate a la tecnología como lo que es: un medio, no un fin.No dominarla no te hace menos inteligente. No dominarla del todo no te hace menos relevante. Lo que importa es no dejar que se convierta en una barrera para participar en la vida.
3. Tiende puentes entre generaciones, también en lo digital.El joven que enseña a un mayor a usar una aplicación, y el mayor que le explica al joven por qué ciertas cosas no se resuelven con una búsqueda, están construyendo algo que va mucho más allá de la tecnología.
4. Escucha a quienes tienen algo que contar, sin filtrar por edad.La experiencia no lleva etiqueta generacional. Hay jóvenes con una lucidez extraordinaria y mayores que no han dejado de aprender. La brecha real no es digital: es de atención.
5. Sigue construyéndote, en analógico y en digital.La edad no es un punto de llegada ni la tecnología un territorio reservado a los jóvenes. Uno puede seguir creciendo en ambos mundos. Esa es, quizás, la mejor respuesta tanto al edadismo como a la exclusión digital.

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